“Esta es la revelación – “ἀποκάλυψις (apokalypsis)” – de Jesucristo, que Dios le dio para mostrar a sus siervos lo que sin demora tiene que suceder. Jesucristo envió a su ángel para dar a conocer la revelación a su siervo Juan, quien por su parte da fe de la verdad, escribiendo todo lo que vio, a saber, la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo. Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan las palabras de este mensaje profético y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque el tiempo de su cumplimiento está cerca.”
– Apocalipsis 1:1-3 NVI Castellana.

Significado de Apocalíptico
La palabra “apocalipsis” se deriva del griego “ἀποκάλυψις (apokalypsis)”, que significa “revelación” o “develar” algo que estaba oculto tras un velo. Puede significar también una iluminación espiritual o una divulgación. El libro de la Revelación de Jesucristo, escrito por el Apóstol Juan desde Patmos, es conocido como Apocalipsis ya que en su introducción Se utiliza esta palabra como pudimos ver en la página anterior.
Es en el cristianismo donde luego se les llama a los libros escritos con este estilo literario: género o literatura apocalíptica – usando el nombre del libro de Juan el Apóstol; históricamente se ha creído y se tienen testimonios de la iglesia de los Siglos I y III d.C. de que este texto fue escrito por Él. Luego, se le llamó a este tipo de texto tanto judíos, como cristianos, Literatura o Género Literario Apocalíptico. Es a través del criticismo literario de los textos bíblicos que se descubre la asociación que estos tienen con textos más antiguos que el cristianismo y que la Torá. Esto lo estudiaremos en la próxima sección.
Origen Histórico
El Género Literario Apocalíptico se originó en la antigüedad y se caracteriza por su enfoque en revelaciones divinas sobre el futuro y el fin del mundo. Sus raíces se encuentran en las culturas caldeas de Babilonia, Mesopotamia y Persia, entre otros. Posteriormente se desarrolló en el judaísmo y el cristianismo.
En la Biblia, el Género Apocalíptico se encuentra en varios libros, siendo el libro de Apocalipsis en el Nuevo Testamento uno de los ejemplos más prominentes. En este libro, escrito por el apóstol Juan, se relata una serie de visiones y revelaciones proféticas sobre el fin del mundo y la venida del Reino de Dios. El libro de Daniel en el Antiguo Testamento, se podría decir que es el primer libro de la tradición judía y el más relevante, conteniendo elementos apocalípticos, con visiones y sueños que revelan eventos futuros.
Tenemos que preguntarnos: ¿Por qué un género literario caldeo o babilónico influenció tanto la cultura hebrea o judía? La respuesta nos remonta a Abraham, quién era de Ur de los Caldeos cuando fue llamado por Dios a dejar su tierra y su parentela (Génesis 11:31; 15:7). Para sorpresa de muchos, el lenguaje de Abraham y su familia es el arameo, lengua caldea o babilónica; incluso Jesús hablaba en arameo, por ejemplo:
“Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate.” – Marcos 5:41 Reina-Valera 1960.
Juan cita muchas otras traducciones del arameo en su Evangelio (Juan 5:2; Juan 19:13, 17, 20; 20:16).
Incluso y como parte de la ceremonia de primicias, la misma Torá testifica de que los que entraron a Egipto y luego fueron esclavos por 400 años fueron arameos:
“El sacerdote tomará de tus manos la canasta y la pondrá frente al altar del Señor tu Dios. Entonces tú declararás ante el Señor tu Dios: “Mi padre fue un arameo errante, y descendió a Egipto con poca gente. Vivió allí hasta llegar a ser una gran nación, fuerte y numerosa. Pero los egipcios nos maltrataron, nos hicieron sufrir y nos sometieron a trabajos forzados. Nosotros clamamos al Señor, el Dios de nuestros padres, y Él escuchó nuestro ruego y vio la miseria, el trabajo y la opresión que nos habían impuesto. Por eso el Señor nos sacó de Egipto con actos portentosos y gran despliegue de poder, con señales, prodigios y milagros que provocaron gran terror. Nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, donde abundan la leche y la miel. Por eso ahora traigo las primicias de la tierra que tú, Señor, me has dado.” – Deuteronomio 26:4-10 RVR1960.
Muchos arqueólogos hoy desestiman la Biblia porque no ha aparecido evidencia arqueológica de la cultura hebrea en Egipto, evidencia que debió existir si estuvieron más de 400 años allí. Lo que ignoran, posiblemente con toda intención, es que la cultura hebrea, israelita y posteriormente judía nace luego del éxodo en el monte Sinaí y aún allí el carácter babilónico arameo salió a relucir en el pueblo forjando un ídolo en forma de becerro de oro mientras Moisés recibía la Ley en el monte (Éxodo 32:1-8).
Esta raíz cultural caldea estuvo siempre en conflicto con la cultura de Reino de los Cielos que Dios les había dado en Sinaí. Los Jueces y Profetas tuvieron que alinear los pasos del pueblo muchas veces ya que se les hacía muy normal seguir aquellas culturas idólatras descendientes de Babel (Babilonia). Esto los llevó hasta el punto de que Dios para disciplinarlos por su desobediencia a la Ley (la Torá – la cultura de reino celestial), permitió que Babilonia venciera a Jerusalén para los años en que Daniel era solo un joven noble de la capital de Judá. Fíjate que ocurrió cuando lo llevaron a Babilonia:
“Luego el rey ordenó a Aspenaz, jefe del Estado Mayor, que trajera al palacio a algunos de los jóvenes de la familia real de Judá y de otras familias nobles, que habían sido llevados a Babilonia como cautivos. 4 «Selecciona solo a jóvenes sanos, fuertes y bien parecidos—le dijo—. Asegúrate de que sean instruidos en todas las ramas del saber, que estén dotados de conocimiento y de buen juicio y que sean aptos para servir en el palacio real. Enseña a estos jóvenes el idioma y la literatura de Babilonia.” – Daniel 1:3-4 NTV.
“3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes, 4 muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las letras y la lengua de los caldeos.” – Daniel 1:3-4 RV1960.
Entre esas lenguas y géneros literarios, estaba el género literario que hoy conocemos como apocalíptico y esta es la razón por la cual Daniel escribe su libro utilizando esta forma de literatura, libro que también fue escrito en arameo y no hebreo como el resto de la Ley y los Profetas. Dentro de los pueblos antiguos incluyendo los pueblos griegos, babilónicos, medos y persas este tipo de literatura era común.[1] Según la conocemos hoy, Literatura Apocalíptica, este género literario tiene unas características únicas que discutiremos en la próxima sección.
Para continuar este estudio baja (download) este documento en PDF:
Introducción al Género Literario Apocalíptico
[1] Mircea ELIADE, “Apocalypse,” article, in The Encyclopedia of Religion: Volume 1, vol. 1 (New York: Macmillan, 1987), 334–336.

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