¿Cuál fue el primer Evangelio escrito? Una mirada patrística al origen de los Evangelios Sinópticos

Por: Prof. Jaime B. Galván Muñoz, MDiv., MDMEC
Berea Online Institute – Estudios Bíblicos y Teológicos
https://bereaonlineinstitute.com

Introducción

El debate sobre cuál fue el primer Evangelio escrito ha marcado la historia de la interpretación bíblica. Mientras la crítica moderna, influenciada por la escuela alemana del siglo XIX, sostiene que Marcos fue el primero, la tradición patrística —más cercana cronológica y culturalmente al cristianismo primitivo— sostiene con convicción que Mateo fue el Evangelio original.
Esta postura no solo refleja una preferencia teológica, sino una conexión directa con la memoria viva de los apóstoles y sus discípulos inmediatos.


1. La voz de los Padres de la Iglesia: la tradición más antigua

Los Padres Apostólicos y de los siglos II al IV fueron testigos de una fe aún impregnada de las raíces judeocristianas del siglo I. Entre ellos, destaca el testimonio de Papías de Hierápolis (ca. 120 d.C.), quien escribió:

“Mateo recopiló los dichos del Señor en lengua hebrea, y cada uno los interpretó como pudo.”
Eusebio, Historia Eclesiástica 3.39.16.

Papías, discípulo de Juan el apóstol, representa una fuente directa de la tradición apostólica. Su afirmación fue reiterada por Ireneo de Lyon (siglo II), quien escribió:

“Mateo, entre los hebreos, en su propia lengua, produjo un Evangelio mientras Pedro y Pablo aún predicaban en Roma.”
Contra las herejías, III.1.1.

Para Ireneo, Orígenes, Clemente de Alejandría y Jerónimo, no había duda: Mateo fue el primero, escrito en lengua semítica, y sirvió como base para las traducciones posteriores al griego.


2. Contexto judeocristiano del Evangelio de Mateo

La comunidad de Mateo se desarrolló en un ambiente de transición entre el judaísmo y el cristianismo naciente.
Por eso su Evangelio:

  • Inicia con la genealogía de Abraham y David, mostrando el cumplimiento de las promesas mesiánicas.
  • Presenta a Jesús como el nuevo Moisés, legislador y maestro.
  • Cita constantemente el Antiguo Testamento: “para que se cumpliese lo dicho por el profeta…”
  • Refleja una comunidad que aún observaba la Ley, pero reconocía a Cristo como su plenitud.

Este trasfondo semítico y teológico confirma el testimonio patrístico: Mateo representa el puente entre la sinagoga y la Iglesia, entre Israel y las naciones.


3. Contraste con el criticismo alemán

El Criticismo Alemán del siglo XIX —con autores como Weisse, Holtzmann y Bultmann— aplicó métodos histórico-literarios al estudio de los Evangelios.
De allí surgió la Hipótesis de la Prioridad de Marcos, que argumenta que Marcos, siendo el más breve y de estilo más simple, fue la primera fuente escrita, utilizada luego por Mateo y Lucas junto con otra fuente hipotética, Q.

Aunque este modelo ofreció herramientas valiosas de análisis textual, su presupuesto racionalista tendía a minimizar el valor de la tradición oral apostólica.
Desde la perspectiva patrística, esta postura resulta históricamente débil, porque:

  • Ignora el testimonio unánime de los Padres más cercanos al siglo I.
  • Prescinde del principio de transmisión eclesial de la memoria apostólica, que precedió la redacción escrita.
  • Supone una dependencia literaria sin considerar la interdependencia espiritual y comunitaria de las fuentes.

4. La postura patrística: Mateo como el Evangelio original

La prioridad mateana no es una simple tradición devocional, sino una postura histórica, eclesial y teológica.
Los primeros cristianos no veían contradicción entre inspiración divina y tradición viva. Por tanto:

  • Mateo fue redactado primero, en arameo o hebreo, para los creyentes de origen judío.
  • Marcos, discípulo de Pedro, escribió después en Roma, en griego, para una audiencia gentil.
  • Lucas, compañero de Pablo, redactó su Evangelio con un propósito apologético y universal.

Esta secuencia —Mateo, Marcos, Lucas— preserva la lógica misionera del primer siglo:
Israel recibe primero el mensaje, Roma lo proclama, y el mundo gentil lo universaliza.


5. Implicaciones teológicas y hermenéuticas

La visión patrística sostiene que la autoridad de la Escritura se sostiene en la continuidad con la tradición apostólica, no en el análisis aislado del texto.
Desde esta óptica:

  • La inspiración divina no anula el contexto humano, sino que lo asume.
  • El testimonio de los Padres —aún cercano al lenguaje, pensamiento y cultura del judaísmo del primer siglo— debe considerarse fuente hermenéutica legítima.
  • La crítica moderna puede aportar herramientas, pero no sustituir la memoria eclesial que da sentido a la Palabra.

6. Conclusión: La sabiduría de los primeros testigos

Volver a la lectura patrística no significa rechazar el análisis crítico, sino reintegrar la fe histórica a la razón teológica.
La voz de Papías, Ireneo y Jerónimo no es una simple tradición antigua, sino la eco viva de la Iglesia que aún respiraba el aire de los apóstoles.
En esa cercanía al testimonio original hallamos no solo la prioridad de Mateo, sino la comprensión más profunda de lo que significa leer la Escritura como tradición encarnada.


Discover more from Berea Online Institute

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Leave a Reply

Discover more from Berea Online Institute

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading