Definamos Cosmogénesis y Cosmovisión
Cosmogénesis se refiere al origen del universo o la creación. En la Biblia, este proceso se inicia con la declaración de Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Es la presentación de un Dios que, a través de Su palabra, trae a la existencia el cosmos, el orden y la vida. Al principio, la tierra es descrita como desordenada, vacía y envuelta en tinieblas. Pero, la acción del Espíritu de Dios y su palabra traen orden, vida, plenitud y reino. Como Juan 1 lo llama, esta palabra es el Verbo, que en el Nuevo Testamento se identifica como Jesús mismo: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros…” (Juan 1:14).
La cosmovisión bíblica, entonces, es la forma en que entendemos nuestra existencia y propósito dentro de este universo creado. Desde el principio, la Biblia nos enseña que la creación no es un acto aleatorio, sino intencional y con un propósito específico. Dios establece no solo el orden físico del cosmos, sino también un orden moral y espiritual. La humanidad, creada a Su imagen, recibe la responsabilidad de ser mayordomos de la creación. En Génesis 1:26-28, vemos cómo Dios asigna a los seres humanos la administración de toda la tierra y la vida que hay en ella:
“26 Entonces Dios dijo: «Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, a nuestra semejanza, para que ejerzan poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y salvajes, y sobre los reptiles».
27 De modo que Dios creó a los seres humanos a su imagen. Sí, a su imagen Dios los creó. Y Dios los creó hombre y mujer.
28 Luego Dios los bendijo y les dijo: «Tengan muchos hijos, para que llenen toda la tierra, y la administren. Ustedes dominarán a los peces del mar, a las aves del cielo, y a todos los animales que hay en la tierra». 29 También les dijo: «Ustedes se alimentarán de toda planta que se reproduzca por medio de semillas, y de todos los árboles frutales. 30 Las bestias del campo, las aves del cielo, y todos los seres vivos que se arrastran sobre la tierra se alimentarán de vegetales».”
Orden, Vida, Plenitud y Reino
Este mandato de ejercer autoridad y cuidado sobre la creación es parte fundamental de la cosmovisión bíblica: somos llamados a vivir en armonía con la creación de Dios, ejerciendo liderazgo responsable. Es también el origen del reino de Dios en la tierra a través del ser humano.

El tema central de la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, es el Reino de Dios. El reino, los dos reinos y los muchos reinos que volverán a ser uno. En el principio, Adán y Eva fueron llamados a gobernar en ese reino en la tierra. Sin embargo, con la caída, ese reino fue perdido, y toda la narrativa bíblica es la historia de cómo Dios está restaurando Su reino. Jesús, en Su ministerio, proclamó el “evangelio del reino” (Mateo 4:17), anunciando la restauración de todas las cosas. Una gran parte de las parábolas de Jesús son una explicación del Reino de Dios o Reino de los Cielos en la tierra:
- El sembrador
Mateo 13:3-9, 18-23 - La cizaña
Mateo 13:24-30, 36-43 - El grano de mostaza
Mateo 13:31-32 - La levadura
Mateo 13:33 - El tesoro escondido
Mateo 13:44 - La perla de gran precio
Mateo 13:45-46 - La red barredera
Mateo 13:47-50 - El siervo despiadado
Mateo 18:23-35 - Los obreros de la viña
Mateo 20:1-16 - El banquete de bodas
Mateo 22:1-14 - Las diez vírgenes
Mateo 25:1-13 - Los talentos
Mateo 25:14-30
Estas parábolas muestran diversos aspectos del Reino de los Cielos: su crecimiento, valor, justicia, misericordia, y el llamado a estar preparados. La cosmovisión bíblica hace referencia al reino de Dios y no a la diversidad de religiones que de la Biblia u otros textos hayan podido surgir.
En el libro de Hechos, Pedro proclama que Cristo permanecerá en el cielo “hasta que Dios restaure todas las cosas” (Hechos 3:21). Este es el propósito final del plan de Dios: restaurar el mundo a su estado original de armonía bajo Su gobierno. En Apocalipsis, esta restauración llega a su cumplimiento cuando el reino de Dios es plenamente establecido, y todas las cosas se reconcilian con Su propósito original.
Conclusión
En resumen, la Biblia no es solo una colección de textos religiosos, sino una revelación de la cosmogénesis (origen del universo) y la cosmovisión (la manera de ver el mundo) que presenta a Dios como el creador soberano que está restaurando su reino en la tierra. Como comunidad de fe, podemos reflexionar sobre nuestra propia participación en este plan, reconociendo que somos llamados a ser administradores responsables de lo que Dios ha creado y a colaborar en la restauración de Su reino aquí y ahora.

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